Sensaciones en la pared


Observando la escalada del día siguienteNaranço de Bulnes, cara Este.

Ahí estábamos colgadas a unos cientos de metros por encima del suelo y unos miles de metros por encima del nivel del mar. No sé las horas que llevábamos subiendo en ese momento. En total fueron entre ocho y nueve y probablemente estuviéramos más cerca del final que del principio. Marta abría vía. Escalábamos en alpina y yo no tenía experiencia suficiente, ni conocimientos, para abrir. Recoger no se me daba mal del todo y no era lenta subiendo, excepto cuando me aturullaba. Y en eso estaba en el momento que os cuento ahora. Los pies me dolían como si me estuvieran triturando todos los huesos en una presa. Malditos pies de gato, tan útiles y tan dolorosos. Me había aposentado, con mi famoso “lanzamiento de culo a repisa” (que me costó más de un morado) en un pequeño saliente. Sin venir a cuento me sentía muy deprimida, muy cansada, y me daba perfecta cuenta de la situación. No había posible abandono, solo podía subir. Le dije a Marta que necesitaba respirar un poco e intenté relajarme.

Habíamos tenido un percance en el tramo anterior. Marta no encontraba el camino de la vía y había estado “medio atrapada” en una zona muy lisa de la pared (ahora no recuerdo el nombre técnico), bastante preocupada. Yo había mantenido el tipo, intentando mostrarme calmada, ayudar en todo lo que me pedía y hablar lo menos posible para no desconcentrarla. Tras un buen rato de sí, no, sí, no consiguió salir y llegar al punto para montar la reunión. Si Marta no hubiera salido, no os estaría contando esto, por muchas razones.

Sentada en el saliente me dí cuenta de que ese rato me había agotado mentalmente. Una cosa es mostrar seguridad y calma, otra es sentirla interiormente y otra, no somatizarla. Estaba agotada. Marta debió notarlo porque me gritó que comiera algo. Tenía la bolsa de frutos secos a mano y le hice caso. Colgada en una pared a cientos de metros como para no hacer caso a la única persona que podía sacarme de allí, además de yo misma.

El azúcar y las grasas hicieron su trabajo y recupere el ánimo. Decidí no pensar en lo que quedaba y salir del aturullamiento paso a paso, concentrándome en la pared, despacio y aprovechando energías. Así trepando oí de nuevo la voz de Marta. Había una barriga en la roca y no la veía. Me decía que fuera con cuidado. Alcancé la barriga y cuando subí el pie para sobrepasarla y alzar el cuerpo, me encontré mirando al infinito. Ya no había pared.

Os diré que la cima del Naranço, en ese punto, es una superficie en la que me podía sentar a horcajadas y cada una de mis piernas estaba en un punto cardinal. Frente a mí, la curva del Mar Cantábrico y Marta estudiando mi cara; todo a mi alrededor, cielo y los Picos de Europa. En mi interior, paz y tranquilidad. Toda una sensación. Y por delante, el descenso, rapelar me gusta un montón.

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5 respuestas a Sensaciones en la pared

  1. rafa dijo:

    ¡Que máquina! ¿Hay fotos? Pocos son los que consiguen disfrutar de ese paisaje.

    Bs

  2. mundilloele dijo:

    Y en la cima no recuerdo si hicimos, yo no las tengo

  3. David Sánchez Boyer dijo:

    La verdad Elena es que no doy crédito. Cualquier vía de la cara este del Naranjo es lo bastante difícil como para poner a prueba al escalador con experiencia y medianamente curtido. Supongo que hicisteis la Cepeda, que tiene un tramo arriba bastante duro, saliendo a la arista que lleva a la cumbre. En todo caso enhorabuena¡¡ Ya me hubiese gustado estar allí para verte. Seguro que con todo, llevabas la sonrisa puesta.
    ¿Me invitaras a ir contigo la próxima vez que salgas a escalar?
    Un beso muy grande, sigue así de loca.
    P.D ¿Por qué me habrá hecho tanta ilusión?

    • mundilloele dijo:

      Si, la Cepeda, no recordaba el nombre. Estuve meses preparando para hacerla y fue una experiencia que como veras no he olvidado. Hace años ya de esto y muchos q no escalo, pero todo es ponerse de nuevo. Intento seguir loca, pero con la edad ya no me lo permiten. En fin, creo que intentan que madure. Besos y muchas gracias por tu comentario.

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